domingo, 26 de mayo de 2013

Wembley


Sólo una vez no hubo noche, sólo día, sólo horas de luz en la calle, entonces, la prudencia ganó a la locura, y no hubo una segunda oportunidad. Desde entonces, saqué tarjeta roja a la prudencia, sobrevivo al día y exprimo la noche, asegurándome que la locura gana los partidos, por si no hay otra oportunidad de jugar.